Entretenida
Aunque no es un estreno de actualidad, ahora que comienzan a gotear las noticias sobre la próxima edición de los premios Goya nunca viene mal dar un repaso a los finalistas de anteriores ediciones.
La ópera prima de Jonás Trueba debe situarse en su contexto
personal y profesional: hijo del oscarizado cineasta Fernando Trueba y sobrino
del guionista David Trueba, él no podía hacer otra cosa que tratar de destacar
ante esos credenciales y, a su vez, apartarse de ellos.
Quizá es porque Jonás estaba buscando esa fórmula tan
complicada por lo que estrenó su primera película cuando rondaba la
treintena. Y quizás por eso le ha dado demasiadas vueltas y ha cargado su film
de referencias cinematográficas, grandes alardes de cultura en diálogos a veces
poco creíbles y ambiciones algo perdidas.
Y es que el melodrama romántico (y entretenido, sin duda) que
es “Todas las canciones hablan de mí” parece que sabe donde va, pero a su vez
no lo tiene tan claro. Durante la historia de amor y desamor de Ramiro y Andrea
se masca la influencia de la nouvelle
vague francesa en una versión light que sólo despunta en recursos como el interminable plano de la espalda del
protagonista escuchando “La estación de los amores” de Battiato, pero que en
definitiva no consigue aportar al discurso nada realmente significativo.
