Muy buena
El problema de las críticas que se han escrito estos últimos días sobre la película La dama de hierro es que la enfocan de manera equivocada. Que nadie se engañe: esta película no es exactamente un biopic sobre Margaret Thatcher y, por tanto, tampoco puede ser propaganda del Partido Conservador británico. Esta película es un espléndido ensayo sobre el duelo: el duelo del amor, el duelo del poder y el duelo de la juventud.
Meryl Streep está absolutamente sublime en un papel que comienza retratando a la implacable Thatcher inmersa en su demencia senil, la cual la lleva a aferrarse al recuerdo de su marido fallecido hasta el punto de ver visiones. De una manera fluida y en ningún momento aburrida (el tedio era uno de los riesgos de hacer un film que parece político, pero que en realidad es totalmente íntimo y personal) se van enlazando diversos momentos de la carrera de Margaret Thatcher: su ambiente familiar, sus comienzos en el Partido Tory, su inclemente escalada hasta el gobierno, el conflicto de las Malvinas y la guerra contra el terrorismo del IRA.
